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Corán Islam

Sobre la claridad del Corán

En un artículo anterior hemos tratado la cuestiA?n de la ambigA?edad y/o la polisemia caracterAi??sticas del CorA?n en tanto texto, mostrando hasta quAi?? punto el lenguaje del CorA?n rompe con las normas y nos aboca a un decir no conciliado, difAi??cil de reducir a categorAi??as racionales. En otro artículo hemos puesto de manifiesto su no historicidad, incluso hemos celebrado sus supuestos “errores” o “incoherencias” con respecto una la historia en tanto crA?nica de acontecimientos que se despliegan sobre el tiempo lineal, provocando en este plano también una ruptura. En un tercer artículo, hemos defendido la consideración del Corón como obra abierta.

Lo dichoAi??en estosAi??textos contrasta con la visiA?n propagada por los apologistas, segA?n los cuales el CorA?n no contendrAi??a ni ai???erroresai??? ortogrA?ficos o lingA?Ai??sticos, ni imprecisiones histA?ricas, ni la menor ambigA?edad. Por el contrario, serAi??a un texto perfecto en cuanto a la coherencia de su lengua, a su precisiA?n histA?rica, a la claridad sin matices de todo lo que enuncia. En el extremo de esta perspectiva, se llegarA? a encontrar teorAi??as cientAi??ficas modernas en el mismo texto del CorA?n: no simples prefiguraciones, sino las teorAi??as mismas perfectamente expuestas. Para lograr estas proezas, serA? necesario retorcer el lenguaje, realizar bizarras interpretaciones, ver confirmadas unas expectativas infantiles. Todo ello con el objetivo de no contradecir algunos versAi??culos corA?nicos, interpretados de forma superficial, como si su sentido fuese incontestable desde esta perspectiva A?ntica, como si las palabras integridad o claridad solo pudiesen ser entendidas en un sentido restringido como ai???estar fAi??sicamente completoai???  o ai???no contener ninguna idea susceptible de ser interpretadaai???, como si el ser claro equivaliese a la simpleza.

En cuanto a la claridad, los versAi??culos a considerar son, entre otros, los siguientes:

Porque hemos hecho descender sobre ti mensajes ciertamente claros; y solo los perversos niegan la verdad.
(2: 99)

Ciertamente, hemos hecho claros los signos para aquellos dotados de certeza interior.
(2: 119)

Una escritura divina con mensajes que han sido hechos claros, y ademA?s han sido enunciados explAi??citamente, por la gracia de Uno que es sabio, consciente de todo, para que no adorAi??is sino a Al-lA?h.
(11: 1-2)

En relaciA?n a esta A?ltima cita (y tambiAi??n a su hermana gemela 12:1-2), la referencia resulta paradA?jica. A menudo se omite que esta declaraciA?n viene precedida de las letras alif, lam, raai??i??, cuya inclusiA?n es reconocida como un misterio por los comentaristas, incluso por aquellos que consideran que en el CorA?n todo estA? claro, en el sentido de obvio. Ciertamente, la claridad a la que nos invita no anula su secreto. SegA?n la opiniA?n del gran lingA?ista Sibaweih y de Rasi en su comentario a 11: 1-2, las letras Alif-Lam-Ra son el tAi??tulo de esta sura y deben leerse juntamente con la frase siguiente, es decir:

ai???Alif-Lam-Ra es una escritura divina con mensajes que han sido hechos clarosai??i??ai???

Pero A?a quAi?? clase de claridad nos remiten estas aleyas, o estas letras? En este punto debemos considerar el adjetivo mubin, proveniente de la raAi??z bA?-yA?-nAi??n[1] . SegA?n MuhA?mmad Asad, este “puede denotar un atributo del nombre al que califica (ai???claroai???, ai???manifiestoai???, ai???obvioai???, etc.) y tambiAi??n su funciA?n (ai???que aclaraai??? o ai???que pone de manifiestoai???, e.d., la verdad), siendo el contexto el que dicta cual de los dos significados es el mA?s apropiado”.Ai??

Pero esto no aclara en quAi?? sentido el CorA?n es mubin. Si atendemos al segundo de los significados, podrAi??amos decir que la revelaciA?n hace manifiesto aquello que permanecAi??a fuera del alcance de la mente humana, lo trae a la luz del dAi??a, presentA?ndolo de forma elocuente. Se trata de traer al alcance de quienesAi??se abren a la Palabra de Al-lA?h aquello que en una situaciA?n normal el ser humano no percibe. Pues si lo que el CorA?n contiene fuese algo obvio por sAi?? mismo, entonces no serAi??a necesaria ninguna Palabra que lo re-velase. Esta serAi??a la perspectiva de la IlustraciA?n europea, para la cual la revelaciA?n es una forma defectuosa de presentar unos contenidos que la razA?n humana se dispone a presentar con el lenguaje distintivo de la ciencia.

Por nuestra parte, pensamos que la claridad a la que se refiere no tiene que ver con las expectativas de ciertas personas aprehensivas, temerosas de la expansiA?n de los sentidos. No tiene tampoco que ver con la claridad a la que dicen aspirar las ciencias modernas, cuyo paradigma de comprensiA?n nos sitA?a en las antAi??podas del pathos corA?nico. No debemos tampoco confundir la claridad de sus contenidos con el modo en que han sido expuestos, como si lo claro fuese, por definiciA?n, algo simple y obvio, cuando no banal. Un poeta neobarroco como Lezama Lima es capaz de elevar al cubo sus metA?foras, de modo que el lector pierde toda referencia externa y se ve abocado a la plasticidad mA?s inmediata. Y puede hacer eso en busca, precisamente, de una claridad que se transmite en forma de poema incomprensible para la razA?n discursiva, y que corresponde a una transmisiA?n ai??i??a un arte- que solo es posible de corazA?n a corazA?n, y que reclama la mediaciA?n deAi??la imaginaciA?n activa para completar la transmisiA?n. Pues ai???ahora sabemos que la A?nica certeza se engendra en lo que nos rebasaai???[2] . Si el CorA?n no rebasase lo sabido, abriAi??ndonos a una claridad inesperada, no serAi??a capaz de sembrar en nosotros la Palabra, ni esta podrAi??a germinar en nuevas creaciones.

La revelaciA?n puede ser ambigua, difAi??cil, polisAi??mica, inasible, sin perder un A?pice de claridad. MA?s bien al contrario: la dificultad es necesaria para lograr la transparencia. Esta no esta ahAi??, a disposiciA?n nuestra, para que hagamos con el CorA?n lo que nos venga en gana, sobre la premisa de que todo en Ai??l es fA?cilmente comprensible, de modo que solo nos queda la tarea de poner en orden y a la mano sus mandatos. Tampoco es un texto esotAi??rico u oscuro, que solo los especialistas puedan descifrar. La propia raAi??z de la palabra mubin alude a lo accesible, a lo que se manifiesta abiertamente, hasta el punto de presentarse como prueba concluyente de aquello que desvela. La claridad que nos ofrece es difAi??cil de alcanzar, pues implica el clarificarnos a nosotros mismos. Y eso solo es posible como un desvelamiento progresivo, del cual el CorA?n actA?a como espejo, como claro en que el ser viene a la presencia. No se trata de un fulgor, sino de una luz manifiesta que persiste. La persistencia de la luz provoca un deslumbramiento. La claridad del CorA?n nos ciega en un principio. Solo lentamente podemos hacernos a esa claridad, acostumbrarnos al exceso de luz en el cual se nos sitA?a.

En el plano lingA?Ai??stico, nos situamos ante una claridad ai??i??a la que ya podemos calificar de transparencia– lograda mediante la ruptura con la conexiA?n causal en el lenguaje, de modo que este es desarticulado en cuanto transmisor de meras ideas mentales, haciAi??ndose capaz de reflejar el Decir de Al-lA?h. Este es el gran milagro del CorA?n, la utilizaciA?n del lenguaje humano como transmisor del Decir de Al-lA?h. Algo que solo puede lograrse trastocando el lenguaje humano, haciendo trizas ai??i??pero tan solo hasta cierto punto- lo dicho. De ahAi?? las no concordancias gramaticales, la inclusiA?n de todo tipo de ambigA?edades, el recurso a la metA?fora, el simbolismo, las parA?bolas, las interjecciones, las perAi??frasis, los saltos de tiempo, los numerosos enigmas que suscitaai??i?? En el CorA?n el lenguaje cotidiano se quiebra. El receptor se siente rebasado y se ve forzado a abandonar toda pretensiA?n de dominar el texto mediante la imposiciA?n de un saber ya constituido. Pero solo hasta cierto punto, pues de otro modo la comunicaciA?n se perderAi??a. Hay pues un equilibrio entre lo circular y lo lineal, entre lo narrativo y lo poAi??tico, pero siempre situA?ndonos mA?s allA? de estas dualidades espectrales. Finalmente todo cae del lado de la claridad, de la comunicaciA?n, de unaAi??posibilidad de comprensiA?n que requiere del lector una apertura que pasa por dejar de tratar de controlar o de reducir lo leAi??do a fA?rmulas convencionales, para permitir que el Decir de Al-lA?h lo active. Por eso el CorA?n es mubin: se manifiesta abiertamente, sus aleyas son hospitalarias, ofrecen cobijo a aquellos que se entregan. No se trata de ningA?n galimatAi??as de la mente, sino mA?s bien del logro supremo de una transparencia intempestiva, que ha cedido al lector la decisiA?n de refugiarse en un saber tradicional (lo ya interpretado), o de lanzarse de bruces en el ocAi??ano corA?nico.

Notas

[1] Palabras derivadas de esta trilAi??tera aparecen 523 veces en el CorA?n, en trece formas diferentes. Se trata pues de un tAi??rmino central, sobre el cual tendremos que volver una y otra vez. Nuestra pretensiA?n, en este punto, es responder de forma simple a la cuestiA?n planteada sobre la ambigA?edad.

[2] La dignidad de la poesAi??a, ed. Versal, p.261.

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4 comentarios

Carmen del Río marzo 26, 2016 at 8:58 am

Dice el texto:

“De ahí las no concordancias gramaticales, la inclusión de todo tipo de ambigüedades,…”

¿Podría indicarse alguna de esas faltas de cocordancia gramatical o de ambigüedad?

Gracias

Abdennur Prado marzo 26, 2016 at 10:39 am

Salam, Carmen

Sobre la cuestión de la ambigüedad (tan característica de toda obra abierta, generosa, compasiva), me remito a mi texto anterior, del cual este viene a ser una continuación: http://www.alkalima.es/ambigueedad-y-o-polisemia/

Sobre las no concordancias gramaticales, hay decenas de saltos de pronombre. M A S Abdel Haleem, traductor del Corán al inglés, da las siguientes referencias solo del salto de la tercera a la primera persona en una misma frase: 2:23, 47, 73, 83, 118, 160, 172; 3:25, 58, 168; 4:30, 33, 37, 41, 64, 74, 114, 174; 5:14, 15, 19, 32, 70, 86; 6:22. 92. 97, 98, 99, 107, 110, 114, 126; 7:37, 57; 8:9, 41; 10:7, 11, 21, 22, 23, 28; 11:8; 13:4; 14:13; 16:2, 40, 66, 75, 84; 17:1, 21, 33, 97; 18:7; 19:9, 21, 58; 20:53, 113; 21:29, 37; 22:57, 67; 24:55; 25:17, 32, 45, 48, 56; 26:198; 27:60, 81; 28:57, 61, 75; 29:4, 7, 23; 30:16, 28, 34, 47, 51, 58; 31:7, 10, 23; 32:12, 16, 27; 33:9, 31; 34:5, 9; 35:9, 27; 36:8, 37; 37:6; 39:2, 3, 16, 27, 49; 40:5. 70, 84; 41:12, 28, 39; 42:7, 13, 20, 23, 35, 38, 48; 45:31; 46:7, 15; 47:13; 48:25. 49:13; 52:21, 48; 53:29; 54:11; 55:31, 58:5; 59:21; 61:14; 65:8; 66:10; 67:5, 17; 68:15, 35; 69:11; 70:7; 72:16; 76:9; 80:25; 86:15; 87:6; 88:25; 89:29; 92:7; 96:15.

Dice Abdelmumin Aya: “En tan solo las catorce primeras aleyas de la sura 55 se pasa de hablar de Allâh en tercera persona (“Él”) a hablar Él mismo en primera persona del singular (“Yo”), y luego del plural (“Nosotros”), para volver por fin al 2Él” del principio” (El islam no es lo que crees, p.34).

Luego, hay ejemplos de no concordancias en las formas verbales, como 33:10-11, 40:67, 22:63, 22:65, 18:47, 27:87, 2:125… y muchas más.

Te recomiendo este artículo de Abdel Haleem: http://www.islamic-awareness.org/Quran/Text/Grammar/iltifaat.html

Pero el asunto va mucho más allá de estos saltos que pueden ser considerados “retóricos”. Un buen ejemplo de hasta que punto el Corán rompe con toda lógica gramatical sería 26:208-212. En la traducción que da Abdelmumin Aya (literal, lo cual viene al caso, pues se respetan los tiempos verbales del original… no se “arregla” como hacen la mayoría de los traductores):

“Pero no destruimos ciudad sin que para ellos hubiera amonestadores / recuerdo / y no fuimos injustos / y no les hicieron bajar los demonios / y no les incumbe a ellos / y no pueden / ciertamente, ellos de la audición destituidos”.

Es un pasaje abiertamente ambiguo, en el cual el lenguaje es usado de forma libre para impactar al receptor mucho más que para limitarse a “decir” algo.

En cuanto a la ambigüedad sobre el sujeto de la oración, vale la pena leer 14:22-23. Aquí, empieza hablando el Shaytán y termina hablando Al-lâh… El problema es que no está indicado en que momento acaba de hablar uno y empieza el otro… Lo cual me parece, simplemente, genial. Fuerza al receptor a hacerse cargo de la revelación, pero tb le muestra hasta que punto el Shaytán está sometido a Al-lâh. Claro que otros preferirán aferrarse a las explicaciones de los especialistas.

Luego, están las redundancias y aliteraciones, tan expresivas, como en 29:13. Esta es una de mis preferidas: 89:20-22…

Watuhibboona almala hubban jamman
kalla itha dukkati al-ardu dakkan dakkan
wajaa rabbuka waalmalaku saffan saffan…

Si la Palabra de Al-lâh se plegase a una gramática elaborada por el hombre, no veo en que sentido podríamos hablar de revelación. Al-lâh rompe con los límites en los cuales vivimos encerrados. Nos fuerza a una apertura más allá de todo lo sabido. Al-lâhu Akbar!

Saludos,

Carmen del Río marzo 26, 2016 at 3:26 pm

Me confundió un poco lo de la concordancia en el sentido de que yo pensaba por ejemplo “leche blanco” o “cara moreno” o “cuatro pie”.

Aclarado, gracias.

Sáleh Abdurrahim Isa abril 3, 2016 at 9:01 pm

Enhorabuena por el artículo, sobre todo me encanta la frase: “Este es el gran milagro del Corán, la utilización del lenguaje humano como transmisor del Decir de Al-lâh”. Por lo demás, cada vez estoy más convencido de que la verdad no está oculta, sino que es clara con esa claridad que permite que siga siendo clara en otros momentos y lugares. Otra cosa soy yo, con mis limitaciones múltiples y varias, para lo que me queda tan sólo la confianza en que Al-Lah también sabía eso cuando nos concedió el Corán y lo tuvo en cuenta.

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