Alkalima
Islam

Testigos: ¿dos mujeres igual a un varó?

En el periplo doctrinal e intelectual de todo musulmA?n y, en particular, de toda musulmana, hay escollos, aunque esos escollos no tienen por quAi?? ser insalvables ni dar al traste con la labor de conocimiento y comprensiA?n de lo que nos enseAi??a el honrado AlcorA?n. Los escollos suelen consistir en lo que, segA?n fuentes a las que se atribuye autoridad, nos quiere decir el honrado AlcorA?n.

Naturalmente, en ello estamos todos, en lo que quiere decir el honrado AlcorA?n en cada pasaje de su texto. Bien, no lo tenemos tan difAi??cil, lo que el honrado AlcorA?n quiere decir, lo dice. No hace falta ningA?n sabueso que venga a resolver enigmas que el honrado AlcorA?n no nos ha presentado, si bien no es menos cierto que, a veces, no es lo mA?s natural lo que entendemos, sino lo que, a fuerza de repeticiA?n y de no oAi??r ni ver otra cosa, se nos ha enseAi??ado que es lo mA?s natural aunque carezca de base en el honrado AlcorA?n. Entendemos, pues, del honrado AlcorA?n lo que nos han enseAi??ado a atribuirle y ese es un terreno en el que especialmente las mujeres, y por tanto, la especie humana, han sido muy mal servidas. En todo lo que en el honrado AlcorA?n ataAi??e a las mujeres se atribuyen cosas que no dice y se le prohAi??be decir otras cosas que sAi?? que dice.

Uno de los casos de los que hablamos y que vamos a examinar ahora es el de la aleya 2.282, de la que se ha derivado la ai???doctrinaai??? jurAi??dica de que el testimonio de una mujer vale la mitad del de un varA?n.

Pasemos, sin mA?s preA?mbulos, a examinar esa aleya, cuyo texto figura encuadrado mA?s arriba y cuya traducciA?n figura a continuaciA?n:

Ai?? Ai?? Ai?? Ai??ai???A?OH VOSOTROS que habAi??is llegado a creer! Cuando contratAi??is un prAi??stamo por un plazo determinado, ponedlo por escrito. Y que un escribano lo redacte con equidad para ambas partes; y que el escribano no se niegue a escribir como Dios le ha enseAi??ado: que escriba pues, y que le dicte quien contrae la deuda; y que sea consciente de Dios, su Sustentador, y no menoscabe en nada su compromiso. Y si quien contrae la deuda fuera dAi??bil de mente o cuerpo, o fuera incapaz de dictar, que dicte entonces su tutor con equidad. Y llamad para que sirvan de testigos a dos de vuestros hombres; y si no encontrA?is dos hombres, entonces, un hombre y dos mujeres que os parezcan aceptables como testigos, de modo que si una yerra, la otra subsane su error. Y los testigos no deberA?n negarse [a dar testimonio] cuando se les llame. Y no os mostrAi??is reacios a poner por escrito todas las disposiciones contractuales, sean pequeAi??as o grandes, junto con la fecha de vencimiento; esto es mA?s equitativo ante Dios, mA?s fiable como testimonio y mejor para evitar que os surjan [luego] dudas. A menos que se trate de una transacciA?n que hagA?is en el acto, en cuyo caso no incurrirAi??is en falta si no lo ponAi??is por escrito. Y tomad testigos cuando negociAi??is entre vosotros, y que no se haga daAi??o a ningA?n escribano ni a ningA?n testigo; pues si lo hacAi??is, ciertamente, serAi??a una falta grave por vuestra parte. Y sed conscientes de Dios, pues es Dios quien [asAi??] os enseAi??a –y Dios tiene pleno conocimiento de todo.ai???

Como dirAi??amos hablando de un medicamento, a efectos de lo que dice y no dice el honrado AlcorA?n en relaciA?n con las mujeres, el principio activo que nos interesa en esta aleya es la parte resaltada en color. Pongo a continuaciA?n una traducciA?n lo mA?s literal posible de esa parte, coincida o no con la traducciA?n publicada de la que nos hemos servido:

ai???Y recabad dos testigos de entre los varones y, si no son dos varones, que sea un varA?n y dos mujeres de entre quienes os satisfagan de entre los testigos, de modo que, si una de las dos yerra, una de las dos haga recordar a la otra.”

Si el lector de estas lAi??neas es un primerizo en la lectura del honrado AlcorA?n, hay cosas que sin duda se le harA?n extraAi??as. La elipsis en Ai??l, en general en la lengua A?rabe pero muy particularmente en el honrado AlcorA?n, es omnipresente y, si no se tuviera eso en cuenta, en muchas ocasiones el lector se negarAi??a prA?cticamente a sAi?? mismo el enterarse bien de lo que se dice. Es una cuestiA?n de adaptaciA?n. Eso, quizA?s, explica tambiAi??n el que se cuelen en las interpretaciones y traducciones tantas cosas que son aporte personal del interpretador o traductor y no contenido implAi??cito o explAi??cito del texto, ya sea en la traducciA?n misma, ya sea como intrusiones textuales en el original o en el texto traducido, mostrados habitualmente entre corchetes.

Teniendo eso en cuenta, tomemos ahora la aleya 2.282. Lo primero que se echa de ver es que, en este caso, como en tantAi??simos otros, lo que dice el honrado AlcorA?n no es nada nuevo ni ningA?n descubrimiento sino mA?s bien cosas de sentido comA?n y que son de comprensiA?n general en una sociedad que funcione medianamente bien y que las personas sensatas tienen como buenos usos, a saber: ponerlo por escrito si se toma un prAi??stamo; que se encargue a alguien capaz para que lo ponga de esa forma y que, si el que presta no fuera capaz, que sea la persona que tenga su tutela la que dicte; y recabar testigos. DespuAi??s de mencionar lo concerniente a la elecciA?n de los testigos, insiste en lo fundamental de tener estas cosas de tratos entre la gente debidamente formalizadas, salvaguardando a todos aquellos que se prestan a servir de escribanos o testigos, de forma que nadie tenga motivos para negarse a hacer de testigo o servir en cualquier otro menester para el que se le requiera fundadamente. Todo ello se cae de su peso y no tiene nada de sorprendente, antes bien, son todo lo que hay de razonable, juicioso y bien establecido. Nada hay aquAi?? que haga sospechar que en este honrado AlcorA?n se estA?n dictando normas desusadas para gente con rarezas y con las haya que andarse con pies de plomo.

Es entonces tambiAi??n de entender que lo que ataAi??e a los testigos sigue las mismas pautas de sentido comA?n y sano entendimiento que se dice en el resto. Y ahora, antes de seguir adelante y por abrir el tema, podrAi??amos preguntarnos si en esa primera parte de la aleya en que se habla de personas que presten o tomen prestado, se exige que estas sean de un sexo y no de otro o si se exige que el escribano sea varA?n. Vemos con claridad que no se dice nada al respecto y que no figura semejante exigencia. TambiAi??n sabemos que en las sociedades occidentales, hasta hace bien poco, no sucedAi??a que las mujeres hicieran de escribanos ni con cargo oficial ni sin Ai??l, aunque en este A?ltimo caso, sin duda, y si el marido o el padre que tenAi??an su tutela no se oponAi??an, hubieran podido hacerlo. Hoy estA? claro que si buscamos un escribano, ya sea con cargo oficial o con carA?cter privado, igual nos da el sexo de la persona, como nos da igual el sexo de quienes prestan o toman prestado. Veamos entonces quAi?? sucede con los testigos en la aleya que tratamos y seguimos en el entendido de que tampoco para hablar de los testigos va a pretender el honrado AlcorA?n inventar la pA?lvora. Viene a ser, pues: de entre vosotros, podAi??is recabar a dos varones y, si no dos varones, pues tambiAi??n un varA?n vale y tambiAi??n dos mujeres o una mujerai??i?? es decir, lo que se hace no es prohibir a nadie ser testigo, sino dar facilidades para que quienquiera que necesite testigos los encuentre y se le brindan para ello todas las posibilidades de combinar los sexos, dos de uno, dos de otro o uno de cada.

Quienes han derivado de esta aleya que el testimonio de una mujer vale la mitad del testimonio de un varA?n o tenAi??an unos intereses machistas o misA?ginos claros o se estaban haciendo pajas mentales porque, por favor, que se nos explique cA?mo se calibra eso de que un testimonio vale la mitad que otro. Si lo prestado son 500 reales, A?se convierten estos en 250 reales al ser una mujer la que testifica? A?Y si son dos mujeres, entonces una testifica por 250, la otra por 250 y el varA?n por quinientos? Aunque en este A?ltimo caso saldrAi??amos a 1.000 reales. Todos sabemos que eso es una tonterAi??a. Se testifica y se testifica de forma que el testimonio sea claro para que sea vA?lido y no hay mitad que valga. Se admite o no se admite el testimonio pero no se admite la mitad y se deja de admitir otra mitad. Todo lo mA?s, pudiera ser dudoso. A?QuAi?? mitad hay, por ejemplo, en si una persona, del sexo que sea, testifica que fulano o fulana firmA? delante de ella? FirmA? o no firmA?, no hay mitad que valga. De modo que la mitad del testimonio de un varA?n estA? bien como chiste pero no como norma de derecho.

La objeciA?n que se pudiera hacer a esta parte de la aleya si se quisiera a toda costa que el honrado AlcorA?n dijera cosas contradictorias, serAi??a que el honrado AlcorA?n no dice que dos mujeres solas testifiquen, solo que testifican junto con un varA?n, pero A?de verdad dice eso?

Ya hemos hablado de las elipsis, tan abundantes y presentes en todo el honrado AlcorA?n. A aquellos lectores que no puedan leer el honrado AlcorA?n en el A?rabe original, se les invita a leer una traducciA?n en la que se haya aAi??adido todo el contenido elidido en el original colocado entre parAi??ntesis o entre corchetes. Que se fijen en todo lo que figura acotado de esa forma. Entre ello habrA? cosas aAi??adidas a criterio del traductor para que el texto resulte claro porque,Ai?? en el idioma de llegada, puede que las elipsis no se entiendan. Cierto es que muchas veces el traductor aAi??ade de mA?s y que el lector no es tan menesteroso como se imagina, pero tambiAi??n es cierto que sin ningA?n aAi??adido a menudo el texto queda incongruente o extraAi??o.

No es tal vez el que voy a poner el mejor ejemplo, pero es el que se me viene ahora a la memoria, no tanto de cosas puestas entre parAi??ntesis como de cosas que es lA?gico suponer y que no se dicen en el original. Me refiero a la aleya 18.22 de la azora La Cueva en que se habla de los durmientes que permanecieron en ella. VeA?mosla:

ai???[Y en el futuro] dirA?n (algunos): ai???[Eran] tres, y el cuarto su perro,ai??? (mientras que otros) dirA?n: ai???[Eran] cinco, y el sexto su perroai??? –conjeturando (en vano sobre) algo que no pueden saber– y [asAi?? sucesivamente, hasta que] (algunos) dirA?n: ai???[Eran] siete, y el octavo su perro.ai??? Di: ai???(SA?lo) mi Sustentador sabe cuA?ntos eran. No tienen conocimiento [real] (de ellos) sino unos pocos. No discutas, pues, sobre ellos sino con un argumento obvio, y no consultes a ninguno de esos [cuentistas] acerca de ellos.ai???

En opiniA?n de quien escribe, la traducciA?n que hemos elegido de este pasaje se caracteriza por un exceso de inserciones aclaratorias, la mayorAi??a de ellas sin poner entre parAi??ntesis o entre corchetes. En la cita que hacemos, a esas inserciones que figuran en la traducciA?n sin que el traductor las haya seAi??alado como tales, nosotros las hemos puesto entre parAi??ntesis y las inserciones que sAi?? ha seAi??alado el traductor se han dejado entre corchetes. Sin embargo y aun admitiendo que las hay en exceso, lo cierto es que sin algunas de esas inserciones el texto resultarAi??a incomprensible o, por lo menos, raro y que deja, a pesar de todo, huecos en el discurso original en A?rabe que no se rellenan porque, acertadamente, se entiende que el lector serA? capaz de sacar sus propias conclusiones. La aleya que acabamos de citar no es la misma clase de texto que el de la aleya 2.282, pero sAi?? hay semejanza en los huecos que se deja rellenar al lector con su capacidad de raciocinio. Veamos:

ai???DirA?n: tres y el cuarto su perro. DirA?n: cinco y el sexto su perro, conjeturando sobre lo que es imposible de saber. Y dirA?n: siete y el octavo su perro.ai???

Cabe suponer que las conjeturas de que se nos habla no se limitan a un nA?mero en el que el perro siempre sea el par y los durmientes de la cueva los impares. A?Nadie conjetura si eran cuatro y el quinto el perro, si eran seis y el sAi??ptimo el perro ni si eran ocho y el noveno el perro? Cabe suponer que sAi??, que la ley universal de conjetura libre no impone que el perro sea siempre par pero, con lo que dice el texto, entendemos que encierra eso que es lA?gico suponer y que aunque se hable solo de durmientes impares y de perro par, tambiAi??n puede haberse conjeturado durmientes pares y perro non, nada nos advierte de que haya que excluirlo.

Visto esto, que no es algo inusitado en el honrado AlcorA?n, cabe entender que el que se dAi?? por descontado que las dos mujeres van en consonancia con los dos varones y que en consonancia con el varA?n solo irA? asimismo una mujer sola no es ninguna suposiciA?n gratuita sino apoyada en las elisiones lA?gicas que son de uso en el honrado AlcorA?n. Se trata de una deducciA?n que, por otra parte, se sustenta tambiAi??n en los demA?s elementos del texto de la aleya que, de no atenderse y no entenderse la aleya de esta manera que decimos, resultarAi??an incongruentes y en esas lecturas ininteligibles con que nos tropezamos a veces en las traducciones del honrado AlcorA?n, ya que parece partirse del supuesto de que este no tiene por quAi?? satisfacer esa clase de necesidades lA?gicas e intelectuales del lector. Sin embargo, el honrado AlcorA?n hace demasiados llamamientos al intelecto y a la capacidad de raciocinio de los lectores como para suponer que su Revelador fuera a permitir que el texto, encima, mostrara incongruencias por doquier.

Apuremos el tema, sin embargo, y pongA?monos en el caso de que, en efecto, lo que se contemplara en el texto fuera lo que se ha traducido e interpretado de costumbre: que se busquen dos varones y que, si no se encuentran dos varones, se busque un varA?n y dos mujeres -y caso resuelto. A?Es asAi??? A?Existe tambiAi??n para esto una ley universal de seguro cumplimiento por la que, aunque sea imposible encontrar dos varones, en cambio es absolutamente seguro que siempre, siempre se va a encontrar a un solo varA?n y que, ademA?s de ese varA?n, siempre se va a encontrar a dos mujeres? Yo no conozco semejante ley y, por otra parte, estamos en que el texto no dice ni insinA?a que ai???si no se encuentran dos varonesai???, lo que dice es que ai???si (lo que se recaba) no son dos varones, entonces (que sea) un varA?n, dos mujeres, (una mujer)ai???. Y este A?ltimo significado queda corroborado por lo que viene despuAi??s:

 

Ui??U?Ui??Ui??UZUi?? O?UZOi??Ui??Oi??UZU?Ui??Ui??UZ Ui??U?Ui??UZ Oi??Ui??O?Ui??U?Ui??UZO?UZOi??O?U?

ai???De entre quienes os satisfagan de entre los testigos.ai???

Lo vemos traducido ai???que os plazcan como testigosai??? o algo semejante, que en sAi?? no estarAi??a mal, pero lo hacen referirse al varA?n y a las dos mujeres mencionados en A?ltimo lugar. Eso, sin embargo, es mA?s que dudoso. Es decir, A?para elegir un varA?n y dos mujeres los testigos han de ser satisfactorios pero no asAi?? cuando se eligen los dos varones de que se habla primero? A?Y cuA?l es el motivo gramatical para restringir este ai???que os plazcan como testigosai??? a los tres A?ltimos? En la composiciA?n de lugar de quienes sostienen que solo si no hay varones debe elegirse a mujeres, A?cA?mo se sostiene que no haya un grupo en el que elegir a dos varones cuando lo que sigue se funda en que ya no quedan varones pero que, sin embargo, el A?nico varA?n que queda ha de ser de quienes os plazcan como testigos? LA?gica y gramaticalmente el ai???que os plazcan como testigosai??? comprende la elecciA?n de los dos varones, ya que si esa frase se refiriera solo a lo que sigue no deberAi??a ir en masculino o genAi??rico y deberAi??a ir A?nicamente en plural femenino, puesto que lo A?nico que habrAi??a ya para elegir serAi??an todo mujeres. El varA?n, siendo el A?nico que hay, no serAi??a de elecciA?n y, si Ai??l lo es, tambiAi??n por fuerza lo son los dos varones de que se habla en primer lugar.

Por otra parte, explicada asAi??, a la manera tradicional, un varA?n y dos mujeres como testigos porque una mujer solo no basta, habrAi??a que plantearse que, si como se nos dice, no se encuentran dos varones A?QuAi?? pasa si no se encuentra ningA?n varA?n? A?HarA?n falta cuatro mujeres o bastarA? con dos o bastarA? con tres? Misterio. Nuevamente: A?existe alguna ley universal y siempre cumplida de que si no se encuentran dos varones siempre se va a encontrar uno pero nunca, en ningA?n caso nos vamos a encontrar con que no se encuentra ninguno? EstA? claro que si se entiende la aleya a la manera ai???tradicionalai??? tiene agujeros que es preciso rellenar muy malamente con conjeturas carentes de lA?gica. Entonces, y dado lo errado de traducir o interpretar ai???si no se encuentran varonesai???, la conclusiA?n se impone por sAi?? misma.

De lo anterior, pues, se sigue que no hay fases en esta exposiciA?n. El ai???que os plazcan como testigosai??? se refiere a todo el grupo de poblaciA?n que pudiera ser testigo, es decir, varones y mujeres por igual. Ya quedA? claro que la frase inicial que se traduce como ai???que se busquen dos varones y, si no se encuentran (o si no los hay), entonces…ai??? es una traducciA?n errA?nea, que parte quizA?s de la interpretaciA?n interesada de un pasaje que no indica ni dice tal cosa. Es decir, no se estA? indicando que si no hay esto entonces esto otro sino que se puede tomar esto y tambiAi??n esto otro y esto otro. Es decir, los interesados son libres de elegir lo que entiendan sin preferencia por una cosa u otra, pueden ser un testigo o dos testigos o quizA?s tambiAi??n mA?s testigos, de los sexos que quieran y en el nA?mero que quieran.

Y veamos la frase mA?gica y que tanto satisface las tendencias misA?ginas, que es esa que dice que si una de ellas se olvida o se equivoca, la otra se lo recuerde.

Seguimos en el entendido de que el honrado AlcorA?n no se dirige a seres extraAi??os e inasequibles y que no estA? diciendo cosas enigmA?ticas sino a ras de tierra y de sentido comA?n. Se hanAi?? enumerado varias combinaciones de testigos, explAi??cita e implAi??citamente, y con la A?ltima dice algo que es de cajA?n y de sentido comA?n y que casa con la famosa mA?xima de derecho ai???testigo uno testigo nuloai???, es decir, el que se requieran o sean preferibles dos testigos, sean varones o mujeres, no obedece al sexo de estos sino a la validez o eficacia del testimonio. En efecto, dos testigos pueden reforzarse el uno al otro y dar un testimonio mA?s cabal sin estar sujetos a los despistes de una sola persona y eso serA? asAi?? sean varones o sean mujeres. No tenemos nada mA?s que ver lo que se dice en esa aleya deAi?? los durmientes y el perro y de la que ya hemos citado parte. Los testigos que conjeturaban sobre los durmientes y el perro A?eran varones o eran mujeres? No se especifica y lo que suponemos es que eran varones o mujeres indistintamente. Por otra parte, en ninguna aleya del honrado AlcorA?n se sugiere ni remotamente que un sexo se equivoque mA?s que el otro ni tampoco que haya de mirarse el testimonio de una mujer con mA?s rigor que el de un varA?n. Y si existe semejante aleya, por favor que se seAi??ale.

En cambio, para abonar que las mujeres sean peores testigos que los varones, el A?nico argumento que se aporta es la frase ai???de forma que si una olvida, la otra le recuerdeai???, lo cual evidentemente es verdad en cuanto a esas dos mujeres que son el antecedente de los sujetos de la oraciA?n que nos ocupa, que una de ellas pueda errar, pero que no nos estA? diciendo de ninguna manera que es que ninguno de los dos testigos varones del principio del pasaje pueda errar. Claro estA? que pueden errar y puede errar uno de ellos y entonces el otro le deberA? recordar, que para eso se requieren o se prefieren dos testigos en lugar de uno o mejor que uno. Si no fuera asAi??, jamA?s serAi??a necesario u holgarAi??a el testimonio de los dos varones y bastarAi??a siempre con el de uno, como ya hemos seAi??alado que se entiende en derecho, en cualquier derecho, y la menciA?n de las dos mujeres y el motivo remacha precisamente que en el honrado AlcorA?n tambiAi??n se sostiene el que dos testigos son preferibles a uno y que, probablemente, sea la importancia del asunto lo que podrAi??a hacerse conformar con un solo testigo si el prAi??stamo es de poca consideraciA?n. Cabe recordar tambiAi??n que no faltan en el honrado AlcorA?n instancias en que los varones yerran. Ya hemos hablado de los durmientes y el perro. Igualmente en la 7.149:

Ai??Ai??Ai??Ai??Ai??Ai??Ai??Ai?? ai???…aunque [luego,] cuando se golpeaban las manos de remordimiento al ver que habAi??an errado (Dal-lu), decAi??an: ai???A?En verdad, a menos que nuestro Sustentador se apiade de nosotros y nos perdone, seremos, ciertamente, de los perdidos!ai???

 

Resulta tambiAi??n elocuente la aleya 9.71:

 

 

ai???Y LOS creyentes y las creyentes son protectores los unos de los otros: [todos] ellos ordenan la conducta recta y prohAi??ben la conducta inmoral, son constantes en la oraciA?n, pagan el impuesto de purificaciA?n y obedecen a Dios y a Su Enviado. Sobre esos derramarA? Dios Su misericordia: en verdad, Dios es todopoderoso, sabioai???.

 

AquAi?? no se dice que nadie haya errado, pero sAi?? se autoriza igualmente a varones y a mujeres a proteger del error a otros de cualquier sexo sin poner en tela de juicio la capacidad de valoraciA?n y de discreciA?n de nadie.

Finalmente y atendiendo a lo que se nos dice en la aleya 39.18:

A?QuAi?? es lo mejor que se nos dice en la aleya 2.282? A?Buscar tres pies al gato tratando de fijar cuA?l es esa mitad que vale el testimonio de una mujer con respecto al de un varA?n o bien elegir a quienes estimemos mejor capacitados como testigos sean varones o mujeres? La respuesta puede ser que no diga tantoAi?? del honrado AlcorA?n pero, sin duda, sAi?? dirA? mucho de quien la responde, si es, en efecto, de los dotados de intelecto o no lo es.

 

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