miércoles , abril 25 2018

MuA�strame tus papeles

Mi nombre es Lina, aunque cuando nacA� me llamaron Carolina. Soy espaA�ola, soy musulmana.

– A?CA?mo? (me dicen) A?Eso no puede ser!

– A?Vete a tu paA�s! (Me dicen otros)

NacA� en Soria, como mis padres y abuelos. A?DA?nde dices que me vaya?

– A?Y cA?mo te has hecho mora? (siguen)

Por arte de magia. A?Sabes que significa conversiA?n? Pues yo me convertA� al Islam, no al morismo. Morolandia no existe.

– Seguro que por un tA�o. Fijo que te gustan grandes.

Bueno, imagino que a ti te gustaran pequeA�as, cada cual tiene sus gustos, no me meto en los tuyos. A mA� el tamaA�o que me importa es el del intelecto y el corazA?n. FA�jate. Y no, fue por mA� misma, empecA� a viajar, estudiar A?rabe, leer, conocera�� y como otras mujeres decidA� yo solita mi camino antes de conocer a mi marido. A?Lo captaste?

– A?Y no has podido encontrar un espaA�ol?

– Si. Pero me gustaba este. Y tA?, A?No habA�a ninguno de Soria que has terminado con un burgalA�s? Es mA?s, A?No has encontrado ninguno en tu bloque que has tenido que buscar fuera

– A?Te obliga a llevar ese bururka?

No es un BURKA. Es un paA�uelo. A?El tuyo te obliga llevar esos tacones tan sanos de 16 cm? Me lo puse antes de conocerle, y no, no me ducho ni duermo con el puesto.

Ahmed llego a EspaA�a hace aA�os, es de TA?nez. EstudiA? derecho, pero no encontrA? trabajo. AquA� estuvo en la construcciA?n y como camarero. AsA� nos conocimos, tomando un cafA� con unas amigas que aun no me habA�an dado la espalda por mi conversiA?n. Es increA�ble, nunca se queja, todo lo valora y lo sabe disfrutar. Me siento feliz a su lado.

– A?Te pega? No sA� cA?mo puedes estar con un machista de esosa��

– A?Y el tuyo? A?Porque ojito con los de Burgos, la fama que tienen!

Estudie econA?micas, pero trabajo cuidando de una seA�ora mayor. No es sencillo encontrar trabajo con un paA�uelo en la cabeza, si lo llevase en el cuello como todas las seA�oras no tendrA�a problema. Pero lo comprendo, al llevarlo sobre el pelo mis neuronas no respiran y estoy incapacitada para cualquier labor que consista en algo mA?s que una suma.

Ahmed se quedo sin trabajo hace bastantes meses, el muy machista limpia la casa, hace las compras , cocina, planchaa��.Nos queremos y respetamos mutuamente, no tengo nada que justificar. Estoy harta de tA?picos.

– A?QuA� pena! A?No comes jamA?n?

– Ni pollo. Soy vegana.

– TA? estA?s desequilibrada, loca.

– Gracias. Puedo vivir con ello.

– A?CuA?ntas esposas tiene?

– Seis mA?s. Pero yo se las escojo, me gusta llevar el control.

– A?Y puedes tomar la pA�ldora?

– No. Debo tener exactamente 23 hijos o se divorciara de mA�.

Te cansas, te cabreas, te aburres. Pero decides usar la ironA�a para no mandar a paseo continuamente.

EstA?n tambiA�n los que creen que ademA?s de extranjera eres sorda o tonta.

– A?Mira la mora, ya se estA? colando! Todas iguales…

– Primero, a�?seA�oraa�?, no me colA�. Segundo, me llamo Carolina GarcA�a PA�rez, de a�?moraa�? poco. Tercero, las a�?morasa�? tambiA�n entienden y hablan castellano, y apuesto que mA?s idiomas que usted.

– Maleducada. (Encima)

Nos casamos en casa, con un sheikh, aun no lo hicimos por lo civil. No le renovaron su tarjeta y, como no tenemos ni suficientes ingresos ni un contrato, a A�l le negarA�an la residencia de familiar comunitario. Es mi marido, pero sin derecho a serlo a�?legalmentea�?. Vivimos en el piso que nos dejan mis padres, que le aprecian y quieren.

– Menos mal que no tenA�is hijos, porque si no seguramente se los llevarA�a a IrA?n (me dijo un a�?amablea�? seA�or)

– Es tunecino. Lo dudo.

Anoche no ha regresado a casa. No sA� nada de A�l. Llame a la policA�a y solo me dicen que espere. Su mA?vil estA? apagado. Me siento morir.

– A?QuA� opinas de lo de Isis? A?Lo condenas?

A?Y tA? de lo de ETA, TA?pac Amaru, KukuxklA?n, la violencia racial, de gA�nero o Hiroshima, la invasiA?n de Iraq y lo de Palestina? A?Lo condenas?

EstA? en un CIE. Me lo ha dicho un amigo policA�a. A A�l no le dejaron ni llamarme. Fui a visitarle preguntando por un nA?mero. Este desesperado y yo estoy desesperada. El abogado me da A?nimos, peroa��

– Pues mejor para ti. Y quA�tate ya eso de la cabeza. A?CA?mo voy a presentarte como mi hermana asA�? Hay otras moras que no se ponen ese trapo.

– Lo sA�, pero yo quiero llevarlo. Tu llevas una cabra tocando el trombA?n tatuada en el pecho… A?Te digo algo?

– TA? vigila a tu novio, no se vaya a a�?molara�? por ahA�.

– Vigila tu tus neuronas, no vaya a a�?molarsea�? una y fulmine a la otra. A?Seguro que tA? y yo tenemos los mismos genes?

Un mes sin A�l. Me dice que todo va bien, pero le vi muy mal la ultima veza��parecA�a enfermo. MA?s delgado. Hundido.

– A?A tu suegra le han cortado los clA�toris?

– No. Tiene intactos los dos.

Le han expulsado ayer. En el primer vuelo. Sin avisarme. Nos han separado. Hoy lo supe, iba a decirle que estoy embarazada. Al salir, en la calle, un policA�a me ha parado.

– A?Eh tA?! A?MuA�strame tus papeles!

Le di mi DNI y me mirA? sorprendido.

– A?Eres espaA�ola?

Se lo arranquA� de la mano sin responderle y me dirigA� por el primer camino que vi, sin saber hacia dA?nde.

 

Autora: Helena Plaza AndrA�s

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