Alkalima

No somos minoría musulmana

En teoría, en un estado derecho, el conjunto de personas que lo componen son civitas, y si bien es cierto que éstas pueden caracterizarse por su diversidad cultural, lingüística, tradición espiritual y la endiablada clase social, ante el estado sólo hay y debe haber un ente, y es civitas, es decir, CIUDADANOS.

Es evidente que un discurso desde una posición hegemónica le interesa otro tipo de clasificaciones legales, como la definición de un grupo social bajo la denominación de minoría. Esta denominación tiene como objetivo intrínseco no sólo condicionar moral y psicológicamente a un grupo de individuos como grupo vulnerable y aislado del conjunto, sino hacer que lo interiorice y actúe en consecuencia a esta falsa denominación.

Los individuos que sienten que no son parte copartícipe del conjunto de una sociedad, tienden a actuar de forma victimista y pasiva, y tienden a sentirse incomprendidos, observados, y tienden a aislarse o renegar de sus características singulares que conforman su identidad.

En todo conjunto social siempre hay centros de poder que marcan el ritmo de una sociedad, estos centros manejan siempre un lenguaje, y el lenguaje suele estar codificado de acuerdo a los intereses de ese poder determinado.

Un uso falaz y corrupto del lenguaje es definir a un grupo de personas, que viven y pertenecen a un lugar, como minoría. Habrá minoría o mayoría si tenemos varias partes enfrentadas y una parte supere en número a la otra u otras, pero no hay ningún tipo de minorías cuando de lo que se está hablando es de personas ciudadanas de un estado.

Como musulmanes españoles (tengan los orígenes que tengan) no podemos caer en la trampa del lenguaje y definirnos como minorías o mayorías. Un musulmán es una persona que ha elegido una tradición espiritual determinada, la ha elegido con todo el derecho como ciudadano que es. Una persona que abraza el Islam no deja de ser mayoría para convertirse en minoría, y un musulmán que deja de serlo, no deja de serlo para convertirse en mayoría, eso es algo del todo absurdo.

Uno cuando reivindica el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad de culto, el derecho la libertad de imagen o el derecho al honor, no lo hace ni como minoría ni como mayoría, lo hace como ciudadano que cumple con sus deberes y respeta la ley, y esta condición no debe cambiar ni por opción religiosa ni de ninguna otra opción que escoge libremente un ciudadano.

Se debe manejar el lenguaje correctamente y corregir las trampas semánticas que se imponen desde cualquier tipo de poder si queremos desarrollarnos plenamente como individuos en cualquier sociedad.

Por lo tanto, los musulmanes no somos una minoría, somos CIUDADANOS. Y es desde esta condición de la que debemos partir a la hora de lograr superar cualquier obstáculo o alcanzar cualquier aspiración legítima.

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