Martes , Julio 25 2017

Yihad es esto

Me preguntas con recelo y desconfianza qué es la yihad. Te sobran motivos para odiarla.

Trago saliva, te miro a los ojos y respondo sin pestañear:

La palabra yihad significa “esfuerzo”. Etimológica y semánticamente.

Frunces el ceño sin entender muy bien el impacto de mis palabras.

Respiro muy hondo y te contesto:

Yihad es esforzarse en todos y cada uno de los aspectos de tu ser. Es luchar, arriesgar. Aprender a perder sin perder la fe. Ganar sin arrogancia y sobre todo, mostrar gratitud.

Yihad es ayudar a un desconocido. Solidarizarte con alguien que pueda acariciarte el corazón, aun sin conocerle. Alimentar a un animal hambriento. Ceder tu puesto en el metro a una mujer embarazada. Devolver el cambio de más en un supermercado. Visitar a un enfermo en su casa o en el hospital.

Yihad es esperanza. Es alentar a los demás.

Militar en causas justas. Intentar frenar un desahucio. No callar ante la desigualdad. Defender tus derechos y los de los colectivos vulnerables. Yihad es tomar partido. Y ponerse siempre, siempre, siempre, del lado del oprimido. Comprometerte y cumplir con tu palabra. Rechazar la usura. Yihad es luchar contra la dictadura del capital

Yihad es madrugar, apagar el despertador, luchar contra las sábanas y cumplir con tus deberes y obligaciones diarias. Levantarte cada mañana y apostar por tus sueños. Yihad es estudiar un examen. Esforzarse para aprobar. Es fracasar y volver a intentarlo. Yihad es formarte, educarte, buscar el conocimiento (además de yihad, eso es una obligación islámica), y competir contigo mismx para avanzar.

Yihad es trabajar dando lo mejor de ti.

Enriquecerte y abrazar la diversidad. Respetar y aprender de la multiculturalidad. Debatir desde el respeto. Admirar la belleza de las ideologías diferentes y aprender de ellas. Valorar a las personas por lo que son y no por lo que tienen.

Yihad es triunfar sin pisar a nadie ni ser pisado. Yihad es integridad.

Yihad es sonreír aun cuando estás triste. Aliviar el dolor de alguien que sufre. Conseguir que tus padres se sientan orgullosos de ti. Acabar la jornada laboral cada día y volver a casa junto a tus seres queridos. Compartir una cena en familia. Auxiliar a una vecina con su compra en el portal. Tenderle tu brazo a un anciano cruzando la calle. Y sonreírle antes de irte.

Abrazar a un amigx que está pasando por un mal momento. Cancelar tus planes para consolarle y conseguir que se sienta mejor. Y hacerlo de corazón. Yihad es amar y sacrificar por los demás.

Yihad es aguantar el calor en verano con hiyab y enfrentarte a la ignorancia de quienes te juzgan por llevar un pedazo de tela de más. Yihad es revelarte contra la opresión, venga de donde venga. Plantarle cara a los de arriba y luchar codo con codo con los de abajo por la justicia y la igualdad.

Yihad es adiestrar tus impulsos. Es ayunar y pasar sed en Ramadán para recordar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Yihad es sentir compasión.

Yihad es promover la emancipación de la mujer. Conseguir que tenga plena capacidad de decisión sobre su vida, su cuerpo y sus actos. Yihad es que la mujer conduzca en Arabia Saudí. Es el derecho divino a abortar hasta los cuarenta días de gestación y a divorciarse de la persona que te hace infeliz.

Yihad es luchar contra la IN-cultura patriarcal, antagonista directa, primera y última del islam.

Yihad es una mujer en lucha por lo que cree, con o sin hiyab; pero siempre de pie.

Yihad es cualquier ser humano que trabaja duro para sacar adelante a su familia. Un hombre que ayuda a su mujer con las tareas domésticas. Una mujer preparando su doctorado, trabajando fuera, o dentro del hogar. Yihad es cualquier sacrificio que llevas a cabo por el bien tuyo, o el de los demás.

Yihad es hacer algo por la humanidad.

Es tener paciencia, dignidad.

Equivocarte y rectificar. Caerse y volver a empezar.

Explicarle el espíritu del islam a alguien que te pregunte qué es yihad.

Yihad es ser noble, desear el bien. Es no envidiar, alegrarse por el triunfo de otrxs y sufrir por el dolor ajeno. Yihad es ser feliz por los demás. Tener siempre buenas intenciones y riqueza de espíritu. Ser honesto contigo y con el resto del mundo.

Yihad es lealtad y saber perdonar. Es respetar a tus mayores y educar a tus niñas y niños en igualdad. Tratar bien a los animales y cuidar el medio ambiente.

Yihad es resistir, no renunciar. Aprender a seguir adelante a pesar de las adversidades. Yihad es CREER, aprender a no desesperar.

Yihad es ser capaz de acostarte con la conciencia tranquila, de dormir con la satisfacción de haber hecho un buen trabajo. Y de despertarte y enfrentarte a la rutina con positivismo.

Yihad es crecer, avanzar. Promover e impulsar el crecimiento de otros.

Yihad es decirle SÍ a la vida.

Vuelve a decirme que la yihad es asesinar, estrellar aviones, disparar a bocajarro a inocentes, cortar cabezas, inmolarse y odiar.

Y te diré otra vez más que todo eso es, precisamente, la contra-yihad.

Es extremismo ANTI-islámico. Es fanatismo neoliberal, que mata no en nombre de Allah, sino del dios dólar.

Es armar y financiar a terroristas y luego llamarlos islámicos o hacer que se autodenominen islámicos para cumplir con nuestra agenda imperial. Es propaganda made in Hollywood, la Casablanca y el Viejo Continente. Es la difusión de valores contrarios al islam a través de medios de difamación masivos.

Es la vergüenza de la humanidad, que le carga los muertos al islam ante una opinión pública alienada, adoctrinada, anestesiada, estereotipada y contrainformada lo suficiente como para asociar automáticamente hombres barbudos a terrorismo y mujeres musulmanas a opresión.

–Pero ¿y la guerra santa? –me preguntas, tratando de asumir una realidad tan diferente, teórica y pragmáticamente opuesta a la que crees conocer…

Verás, la guerra santa no existe en el islam. Yihad es “esfuerzo”, ¿cómo que “guerra”? ¿De dónde sale esa traducción occidenta-lista y tendenciosa? ¿Y el término “santa” qué es, de recochineo? ¿Alguna guerra puede ser santa? ¿Quién puede ganarse el cielo matando? ¿Quién puede creerse esa versión? ¿Tan alienadxs estamos y luego pensamos que son ellxs a quienes les han comido el coco extremistas islámicos?

Piensa.

Todo vale mientras se difunda el mensaje neoliberal, incluso los pretextos imperiales de parvulario de “guerra contra el terrorismo”: lo importante es conseguir que el resto del mundo crea que lxs musulmanxs creemos que nuestras creencias nos hacen creer que si matamos a otrxs seres humanos “entraremos al paraíso”.

Un momento.

Lee de nuevo la frase anterior y dime si no te parece un insulto directo a la inteligencia humana, la de los creyentes y la de los no creyentes.

¿Qué dios puede recompensarte por matar?

“Aquel que mate a un ser humano inocente será como si hubiera matado a toda la humanidad, y aquel que salve a un ser humano inocente será como si hubiera salvado a toda la humanidad”. ¿Es este versículo coránico el que anima a los fanáticos a asesinar o a cortar cabezas? ¿Es este versículo el que exalta el terrorismo o lo justifica? ¿Es este versículo el que puede ser (mal)interpretado por fanáticos extremistas para matar por Allah?

Reflexiona un momento. Léelo una vez más. Y otra. Y otra. ¿De verdad no lo ves?

La única yihad lícita en el islam es la de la resistencia en tu propia tierra. Resistencia a la ocupación, a la invasión, al imperialismo, al colonialismo. Resistencia al horror neoliberal y capitalista y a la agenda política marcada desde el Banco Mundial y el FMI.

Resistencia a las agresiones externas.

Resistencia significa, de acuerdo al Corán, “defiéndete cuando vengan a matarte”. Nunca salir en búsqueda de “infieles”, o de ocupantes, o de soldados de países invasores, y ni siquiera en el país invadido u ocupado, masacrado y explotado hasta el asfixio por una injerencia extranjera. El mensaje es claro e inequívoco: solo defenderte cuando vengan a matarte.

Esa es la única yihad lícita en el islam: la defensa propia y en igualdad de condiciones. No se puede matar a un colono o a un soldado desarmado. Hasta los ocupantes o los invasores sin armas son SAGRADOS en el islam.

Qué decir entones de las mujeres, de los niños, de los ancianos, de los enfermos, de las minorías étnicas, religiosas o raciales… “Matar a un inocente es como matar a toda la humanidad”. ¿Entiendes mejor ahora el impacto de este versículo?

Defensa propia.

Todo lo demás es asesinato. Y en la escuela laica, islámica, cristiana, judía o budista nos enseñaron muy bien que ningún asesino entra al cielo…

Defensa propia.

Jamás asesinar ni invadir ni colonizar ni matar ni decapitar ni disparar a bocajarro… ¿a minorías?

El islam, a través de su versículo coránico “No hay coacción (imposición) en la fe”, ha otorgado religiosa e históricamente la libertad de credo y de pensamiento. Al-Ándalus fue un ejemplo de convivencia en total armonía, tal y como han constatado infinidad de historiadores de nuestro país. Lástima que sea esa parte de la historia la que se nos haya olvidado…

Defensa propia.

El terrorismo fuera de los límites establecidos (injerencias extranjeras en tu propio país) es una salvajada antiislámica perpetrada bien por locos paranoicos que actúan en nombre de sí mismos (como lo hizo el fundamentalista supuestamente cristiano Breivik, a pesar de su confesión de que había matado porque “Dios se lo había pedido”), o bien por mercenarios a sueldo del Imperio, que jamás tendrán justificación ninguna en el Islam… y menos aún, ganarán “ningún cielo” por ello.

Despierta de la alienación.

Deja de manipular nuestra verdad.

Defensa propia.

Pero eso no te lo dirán en la BBC ni la CNN ni TVE, ni siquiera en Cuatro. Tampoco lo leerás en El Mundo ni en El País ni en The Times ni en supuestos diarios alternativos de izquierda. Ni siquiera lo escucharás en Cadena Ser. Difundir esta verdad sería contrainformar toda la propaganda bélica que se está llevando a cabo para continuar con nuestra agenda y hegemonía mundial. Y si no existiera el estúpido convencimiento de que hay personas que matan por Allah, de la necesidad pues de la “guerra contra el terrorismo” (el mismo que nosotrxs financiamos por debajo de la mesa), no podríamos ganarnos a las masas para intervenir en más acciones militares. Es demasiado lo que está en juego. Por esa razón nuestra verdad nunca saldrá a la luz y se boicoteará hasta el asfixio. Y más aún. Nadie puede saber que nosotrxs ponemos los medios y las armas y ellos, las barbas y la falsa moral. Nadie puede destapar nuestro circo imperial ni tampoco nuestros actores mercenarios, vendidos por un puñado de petrodólares.

Como ves, lejos de las guerras y el terror que nos quieren vender en Antena 3, yihad es PAZ, defensa propia, valores humanos, integridad.

Yihad es decirle SÍ a la vida. Seas musulmán, cristianx, atex, agnósticx, budista, comunista, de izquierdas, de derechas, de centro, apolítico, anarquista…

Si aplicaras un poco de yihad en tu vida el mundo sería otro.

Acerca de Wadia N-Daghestani

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